
Me he fijado hace media hora.En el bus, al pasar por el paseo marítimo, casi nadie mira el mar. Miran a los edificios, a los anuncios o al suelo.
En una ciudad comida hasta el alma por la especulación urbanística es normal que los arquitectos digan que es una ciudad construida "de espaldas al mar". Lo que no esperaban es que así estuvieran construidos, también, sus habitantes.